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¿Por qué las personas aman a los animales?

La popularidad reciente de los perros, gatos, mini cerdos y otras mascotas parece sugerir que el cuidado de las mascotas no es más que una moda pasajera. De hecho, a menudo se supone que las mascotas son una afectación occidental, una rara reliquia.

Las mascotas cuestan tiempo y dinero, y hoy en día aportan pocos beneficios materiales. Sin embargo a  una buena cantidad de la población parece no importarle ésto y deciden tener animales de compañía y crece en ellos un profundo amor por los animales.

Algunas personas sin embargo, no están interesadas. ¿Por qué es este el caso? Es muy probable que nuestro deseo de compañía de animales se remonte a decenas de miles de años y ha jugado un papel importante en nuestra evolución. Si es así, la genética podría ayudar a explicar por qué el amor a los animales es algo que algunas personas simplemente no entienden.

Más allá de ver por todos lados fotos graciosas de animales y vídeos en dónde los animales son los protagonistas siendo extremadamente tiernos y cariñosos, el amor por los animales tiene un peso más profundo a nivel del subconsciente y de la historia de la evolución:

Los animales y la buena salud

En los últimos tiempos, se ha dedicado mucha atención a la idea de que mantener un perro (o un gato) puede beneficiar la salud del dueño de múltiples maneras: reducir el riesgo de enfermedades cardíacas, combatir la soledad y aliviar la depresión y los síntomas de la demencia.

El impulso de traer animales a nuestros hogares está tan extendido que es tentador pensar que es una característica universal de la naturaleza humana, pero no todas las sociedades tienen una tradición de mantenimiento de mascotas

Algunas personas, cualquiera que sea su educación, parecen predispuestas a buscar la compañía de animales, otras no tanto.

Entonces, los genes que promueven el mantenimiento de las mascotas pueden ser únicos para los humanos, pero no son universales, lo que sugiere que en el pasado algunas sociedades o individuos, pero no todos, prosperaron debido a una relación instintiva con los animales.

ADN de mascotas

El ADN de los animales domesticados de hoy en día revela que cada especie se separó de su contraparte silvestre entre 15,000 y 5,000 años atrás, en el Paleolítico tardío y en el Neolítico. Sí, esto fue también cuando comenzamos a criar ganado. Pero no es fácil ver cómo se podría haber logrado si esos primeros perros, gatos, vacas y cerdos fueran tratados como meros productos básicos.

Hay un giro final en esta historia: estudios recientes han demostrado que el afecto por las mascotas va de la mano con la preocupación por el mundo natural. Parece que las personas pueden dividirse  en aquellas que sienten poca afinidad por los animales o el medioambiente, y aquellas que están predispuestas a deleitarse con ambas, adoptando el cuidado de mascotas como uno de los pocos puntos de venta disponibles en la sociedad urbanizada de hoy.

Como tal, las mascotas pueden ayudarnos a reconectarnos con el mundo de la naturaleza del cual evolucionamos y alegran nuestras vidas, eso es un hecho.